¿Las plantas nos ayudan a mejorar nuestra salud?

Actualmente la mitad de nosotros vivimos en ciudades y, dentro de dos décadas, será el 60% de la población la que resida en entornos urbanos según el último informe publicado de ONU-Habitat. Es evidente que cada vez pasamos más tiempo en entornos cerrados que están bastante alejados de la naturaleza y cada vez resulta más difícil acceder al aire puro de nuestros bosques y campos. Seguramente muchos de vosotros os hayáis preguntado qué impacto tiene en nuestra salud el vivir tan alejados de la naturaleza y pasar tantas horas del día en oficinas y casas. Pues la respuesta es que el efecto en nuestra salud es sin duda muy negativo. Se ha demostrado que en los edificios cerrados que habitamos tienden a acumularse una serie de sustancias orgánicas tóxicas que son muy volátiles y que por tanto respiramos cada día. Estas sustancias provienen de las propias paredes pintadas, barnices, fibras sintéticas, materiales de construcción, impresoras y productos de limpieza que usamos en nuestro hogar entre otras.

La NASA ya nos dio una pista hace 30 años sobre cómo mitigar estos problemas para nuestra salud.

Un importante estudio científico de la NASA publicado el 15 de septiembre de 1989 por el Dr. B.C Wolverton y M.S. Anne Johnson, se centró en determinar en qué medida diversos tipos de plantas de interior eran capaces de purificar el aire de ciertas sustancias químicas orgánicas altamente tóxicas para los seres humanos.

Para el estudio se eligieron compuestos químicos como el benceno, tricloroetileno, formaldehído, xileno y amoníaco. Estas sustancias están presentes en mayor o menor medida en las dependencias de nuestras casas y oficinas. Todas estas sustancias tóxicas están relacionadas con diferentes problemas de salud dependiendo de la cantidad de la propia sustancia presente en el aire, el tiempo de exposición y la forma en la que te expones a la sustancia química. Los principales efectos nocivos de estas sustancias tóxicas están relacionados con dolores de cabeza, irritación ocular, tos, dolor de garganta etc. Además, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) y la EPA han determinado que hay evidencia convincente de que la exposición continuada al tricloroetileno puede producir cáncer del riñón y pulmón entre otros.

Aunque el estudio de la NASA tiene ya unos 30 años, sus conclusiones siguen vigentes durante todos estos años y se consideran los más completos y exactos hasta hoy. Los resultados fueron muy esclarecedores ya que se demostró que las plantas de interior estudiadas fueron capaces de reducir los niveles de las diversas sustancias tóxicas en algunos casos en más de un 80% durante tan solo 24 horas de exposición.

¿Cómo lo hacen? La respuesta es simple: a través de la fitorremediación (biodegradación bacteriana). Este es el proceso biológico que utilizan las plantas para reducir, degradar o inmovilizar compuestos orgánicos contaminantes presentes en el aire, agua o en la tierra. El estudio demostró que a través de las raíces de las plantas se filtran las partículas tóxicas al sustrato de la maceta. Es ahí donde los diferentes microorganismos presentes e inofensivos para el ser humano utilizan estas moléculas tóxicas como fuente de alimentación eliminándolos del aire que respiramos.

¿Qué plantas obtuvieron unos mejores resultados en términos de purificación? Pues destacan la Sanseviera trifasciata laurentii, Dracaena marginata, Ficus Benjamina, Nephrolepsis exaltata, Chlorophytum comosum, entre otras.

Entonces, ¿qué significa esto para nosotros? Pues la respuesta no puede ser otra que poner varias plantas en nuestras vidas, ya sea en el interior de nuestras casas o nuestros espacios de trabajo cerrados. En cualquier caso, lo recomendado para purificar de forma efectiva el aire es tener una planta por cada 10 m² en hogares, oficinas o cualquier otro espacio cerrado. Además de purificar el aire, ayudan a mantener la humedad interior emitiendo vapor de agua durante la transpiración. Como si esto fuera poco, las hojas de las plantas además producen iones negativos (parecidos a las máquinas purificadores del aire) que se unen a las partículas como el polvo, esporas de moho, alérgenos y bacterias, mejorando no solo el aire que respiramos sirviendo como si de una medicina preventiva se tratara, sino también mejorando nuestra salud psicológica, productividad y el bienestar general como también se han demostrado en otros estudios.

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